Nota: Esta es una reflexión desde mi experiencia personal como emprendedor navegando el sistema de registro de marcas. No pretende ser asesoría legal, sino abrir conversación sobre cómo mejorar el acceso para MIPyMEs.
Todo en la mente parece sencillo.
Pero la realidad casi siempre supera a la ficción.
Un día piensas una palabra bonita, innovadora, “disruptiva” y dices: listo, esta es mi marca.
Y sí… y no.
Puedes usarla, lanzarte al mercado y construir alrededor de ella, pero en México existe una autoridad que interpreta y aplica la ley en materia de marcas y propiedad industrial: el IMPI.
Es el único órgano que puede validar si una marca es registrable y, en su caso, otorgar el título de registro que concede el derecho exclusivo de uso, ya sea a una persona física o moral.
Hasta aquí, todo lógico.
El problema es que, como buen regulador, tiene reglas claras… pero poco accesibles para quien emprende por primera vez.
No todo es registrable
Por ejemplo:
- Palabras de uso común
- Expresiones genéricas
- Marcas ya registradas en la misma clase
- Marcas que, aunque se escriban distinto, suenan igual
Lo que sí suele ser registrable:
- Palabras inventadas
- Signos distintivos
- Combinaciones con suficiente diferenciación
Aquí aparece el primer punto complejo: las marcas se registran por clases, y elegir mal una clase puede significar tiempo y dinero perdidos.
Por ejemplo, la clase 42 cubre desarrollo de software, pero también otros servicios tecnológicos y profesionales. Si ofreces varios servicios, definir la clase que realmente protege tu marca no es trivial.
Por eso existen los llamados análisis de viabilidad.
Algunos se ofrecen gratis, otros cuestan $499 MXN y otros vienen incluidos en paquetes que van desde 5,000 hasta 20,000 pesos.
Y aquí es donde, desde mi experiencia, el proceso se vuelve cuesta arriba para muchos emprendedores.
Porque cuando ya estás resolviendo ventas, operación, impuestos y clientes, equivocarte en el registro de tu marca no es solo frustrante: es dinero desperdiciado.
El sistema contempla recursos legales si una marca es rechazada, pero esos caminos implican tiempo, asesoría especializada y costos que no todos pueden asumir.
A esto se suma otro riesgo: la falta de información clara y en tiempo real abre la puerta a coyotes, fraudes y notificaciones falsas.
Hay emprendedores operando, invirtiendo en publicidad y tracción, sin saber que su marca sigue en trámite desde hace años o incluso enfrenta observaciones.
Todo esto genera un sesgo real en el acceso al derecho de marca.
Y aquí viene la reflexión de fondo
En los últimos años, el gobierno ha hecho avances importantes en materia fiscal. RESICO y las SAS facilitaron que más personas puedan formalizar una empresa.
Pero el comercio no lo hacen las empresas. Lo hacen las marcas.
La publicidad no se hace sobre una razón social. La memoria colectiva no guarda un “S. de R.L. de C.V.”.
Guarda colores, palabras, tipografías, imágenes, sensaciones.
Como emprendedores, necesitamos atraer clientes. Y los clientes recomiendan marcas, no razones sociales.
- Las razones sociales ayudan a cumplir con el fisco
- Las marcas ayudan a generar ingresos
Desde esa lógica, me pregunto si no valdría la pena pensar en un cambio similar al fiscal, pero enfocado en la formalización y protección de marca, especialmente para MIPyMEs.
No como imposición, sino como política pública pro-emprendimiento.
Una sugerencia abierta
Así como RESICO simplificó el lado fiscal, ¿podríamos imaginar algo como un “RESICO de marcas”?
Algunas ideas, como punto de partida:
1. Fast-track para MIPyMEs
- Ingresos menores a cierto umbral
- Plazos reducidos para marcas de bajo riesgo
- Una clase incluida
2. Plataforma digital con apoyo de IA
- Pre-screening automático
- Detección fonética y de similitudes
- Trámite 100% digital
- Más transparencia
3. Incentivos a la formalización
- Primera marca sin costo para RESICO o SAS
- Menos barreras de entrada
4. Base de datos clara y en tiempo real
- Estatus real del trámite
- Proveedores verificados
- Menos fraudes
5. Educación masiva
- Guías claras
- Talleres accesibles
- Lenguaje simple
El beneficio sería compartido:
- El gobierno gana más formalización y mejor trazabilidad
- Los emprendedores ganan protección y certidumbre
- La economía gana marcas fuertes, competitividad e innovación
No es una exigencia. Es una reflexión desde la experiencia.
Porque formalizar marcas también es construir país.
¿Qué opinan quienes tienen más experiencia en este ecosistema?
Me encantaría conocer otras perspectivas.
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