Ingeniería de software y marketing, ¿la dupla perfecta?

Hace unos días finalicé mi primera campaña de validación de mercado.

Hoy parece poca cosa, pero fue un gran reto con mucho aprendizaje. Para generarla fueron meses de esfuerzo, cambios de mentalidad, frustraciones y chocar con pared varias veces.

Ahora entiendo por qué dicen que el fracaso te lleva al éxito.


El inicio: una pregunta y un prompt

Todo comenzó hace unos meses con una idea: “¿Y si uso mis utilidades para emprender un negocio?”

Las utilidades de un trabajador no son un monto fijo, son variables. Eso vuelve cualquier plan menos estable de lo que parece.

Y comenzó con un prompt:

“Dame ideas de negocios que pueda emprender con poco presupuesto, para un ingeniero de software en México.”

Lo más importante, contexto:

“No estoy desesperado, solo busco ideas.”

Porque si no le decía eso, me mandaba con los gurús de las inversiones que te hacen rico con cualquier cosa.

La IA fue clara: para un ingeniero de software puedes ser freelance, crear un Software as a Service o buscar hacer dropshipping.

Ahí comenzó el camino. En abril, hace 8 meses. Porque cada paso me llevó hacia la campaña exitosa.


Dropshipping: mi primer análisis de mercado

La primera decisión fue el dropshipping. Y eso me llevó a entender los negocios de otra manera: ¿de verdad puedes revender sin tocar el producto ni encargarte de la logística?

Ese cuestionamiento me llevó a mi primer análisis de mercado: la mayor queja de los clientes en tiendas o productos nuevos es el tiempo de entrega y la disponibilidad de los artículos.

Y también, mi primer acercamiento a modelos de negocio.

La idea era genial al principio, pero al estar en contacto vía email con los proveedores entendí la razón de las quejas de los clientes: de 10 correos que enviaba, solo 3 o 4 tenían respuesta.

🚧 Mi primer tropiezo

Las cosas no son tan fáciles como uno las imagina. Los proveedores no respondían.

Eso me hizo ver una posibilidad de desarrollo.


Dialogix: del problema a la solución

Frustrado por la falta de respuesta, decidí crear una automatización de correo. Algo que evitara dejar a un cliente “en visto”.

Meses después nació Dialogix, un asistente de correo electrónico.

Yo estaba orgulloso. El mercado… no tanto.

🚧 Segundo tropiezo

Y esta fue la lección: la innovación no basta; necesita un público que realmente la necesite.

Hice análisis de competencia, evalué productos similares y descubrí algo aún más importante: aunque seas desarrollador y tu frontend brille, si la gente no entiende tu oferta… nadie saca la cartera.

Les compartí mi proyecto a mis conocidos y nadie entendía qué ofrecía. Cuando les explicaba, no mostraban interés. No lo necesitaban.

Aprendí: público objetivo, propuesta de valor y confianza del cliente.

Y sí, era obvio que mis conocidos no lo necesitaban, pero el reto era llegar a los que sí.

Para llegar a quienes toman las decisiones, debía generar confianza y reputación primero. Y aquí la primera decisión dolorosa: aceptar que algo que creé no le sirve a nadie.

💡 El mayor aprendizaje: antes de gastar energía creando algo, valida si tiene mercado.


Siguiente paso: crear una marca personal

Aquí entra mi cofundadora: mi esposa. Pasante de mercadotecnia internacional y, sin darse cuenta, mi mejor mentora.

Todos los pasos, todos los tropiezos, todos los éxitos fueron vistos por ella. Algunos previstos por ella. Y los grandes cambios que funcionaron, aprobados por ella.

He visto en las redes miles de contenidos sobre marketing digital, sobre cómo hacer campañas, hacerte “viral”. Pero con ella me he dado cuenta de que el marketing es más que eso.

El marketing es mucho más que hacerte viral. Es logística, procesos, cultura organizacional, análisis histórico, entendimiento real del cliente.

Esos son fundamentos básicos del marketing. Y todos los aprendí con ella.


La campaña de validación

En esta ocasión no fue la excepción.

Analizamos a emprendedores, detectamos dolores comunes y diseñamos una campaña de validación de 7 días:

  • ✅ Mensajes definidos
  • ✅ Imágenes sugerentes
  • ✅ KPIs claros
  • ✅ Un objetivo: validar si el mercado quería lo que íbamos a ofrecer

Al final de los 7 días, cerramos con 3 cotizaciones enviadas.

Para muchos puede sonar poco. Para nosotros fue un logro enorme después de empezar desde cero.

Pero el mayor éxito no fue ese.


🏆 El verdadero logro

Fue ver a mi esposa vencer el síndrome del impostor.

Descubrir, juntos, que su conocimiento transforma negocios. Empoderarla, motivarla y verla “salir de la cueva”.

Si logró esto conmigo —un desconocido en redes hasta hace unos meses— estoy seguro de que puede lograr cosas increíbles para emprendedores y PyMEs en México.


¿Ingeniería de software y marketing, la dupla perfecta?

Después de todo este camino… sí, lo creo.

Creo que cuando ambas disciplinas se unen, el resultado no es solo una campaña: es una transformación.